15/12/10 21:01 | Abraham Campos
El Grand Slam en arcilla en donde Rafael Nadal vio más de cerca que podía volver a ser el líder del circuito.
Luego de una intensa gira sobre canchas lentas por Europa dominabas de punta a punta por Rafael Nadal, llegaba Roland Garros, el segundo "major" del año con Roger Federer como su campeón defensor, luego de conquistarlo por primera vez en el 2009.
Varios encuentros resaltaron sobre los demás en este certamen. En tercera ronda Novak Djokovic comenzaba a tener problemas para avanzar al irse al cuarto set contra Victor Hanescu, seguido de otro partido extendido en contra de Robby Ginepri para avanzar a cuartos de final.
En esa misma cuarta ronda, Andy Murray vio coartadas una vez más las esperanzas de llegar lejos en este torneo al caer frente a Tomas Berdych. Hasta ese momento, los primeros tres del ranking avanzaban a los cuartos de final, que es donde comenzaría la parte interesante.
En la ronda de cuartos, repitiendo la final de la edición pasada, Roger Federer se enfrentaba a Robin Soderling, y para sorpresa de propios y extraños eliminaba al suizo en cuatro sets para acceder nuevamente a la antesala de la final. En tanto Novak Djokovic sucumbía ante Jurgen Melzer en un duro partido que se extendió cinco sets y le pasaría factura al austriaco en ronda de semifinales.
Robin Soderling volvió a demostrar que es un todo terreno, eliminando a Berdych en semis para enfrentarse a Nadal en la final, que a su vez dejó en el camino a Melzer en un partido bastante animado.
Vengando la afrenta del 2009, Rafael Nadal no perdonó y masacró al sueco en la final para alzarse con su quinto título en la capital francesa, la quinta copa de los mosqueteros. Con ello le respiraba en la nuca a Federer, de cara a la corta temporada sobre césped que culminaba en Wimbledon.
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