25/12/08 17:00 | Oscar Realme
Tennistalk ha recapitulado la final épica de Wimbledon 2008 entre Roger Federer y Rafael Nadal en una serie de siete partes. Termina con un epílogo.
Este no terminó con el último golpe de Federer. No… este vivirá para siempre. En memorias, en discusiones acerca de los mejores partidos de todos los tiempos, y más ciertamente en la historia de Wimbledon.
No pudo haber terminado con el útlimo tiro, porque solamente se tornó mejor y mejor. Considerando la magnitud de lo que había transcurrido, fue casi increíble que Nadal y Federer pudieron juntar la fuerza mental suficiente para dar entrevistas dentro de la cancha. Pero, como es costumbre, los dos grandes campeones lo hicieron, y lo hicieron magistralmente.
“Rafa se merece el campeonato,” abrió diciendo Federer. “Simplemente jugó fantástico. Fue una alegría volver a jugar aquí. Volveré el año que viene.”
Nadal llevó las cosas aún más lejos en alabar a su oponente. EL campeón de Wimbledon hasta sugirió que era mala suerte que tuvo que jugar en la misma era con “el mejor jugador en la historia, Roger Federer.” Cuando le preguntaron si derrotar a Federer hacía que el título fuera aún más especial, Nadal respondió: “Sigue siendo el No. 1 (en el Mundo). Aún es el mejor. Él tiene cinco campeonatos aquí, mientras tanto yo tengo sólo uno.”
Ni siquiera es necesario haber visto el encuentro para entender qué tan histórico fue (o debería decir, “es”). Sólo escuchando los comentarios después del juego por varios comentaristas hubiera sido suficiente.
Nada habló acerca de la fábula tan acertadamente como las entrevistas que Federer y Nadal realizaron con el comentarista de la NBC John McEnroe (quizá uno de los hombres que jugó el segundo mejor partido de la historia sobre la misma pista, hace 28 años contra Bjorn Borg). De hecho, McEnroe tuvo que terminar la entrevista con Federer antes de tiempo, puesto que ambos hombres estaban a punto de perder el control de sus emociones. “Fue el mejor partido del que he sido testigo,” dijo McEnroe al finalista. “Dame un abrazo. Gracias, hombre. Muchas gracias.
“Increíble esfuerzo,” exclamó McEnroe mientras Nadal se aproximaba mientras Federer salía en lágrimas. “Es el mejor partido que he visto en mi carrera como tenista.”
“Lloré como 10 minutos,” admitió Nadal. “Fue un sueño y ahora tengo el trofeo.”
Aún después de que Federer y Nadal finalmente pudieron continuar su camino hacia los libros de historia, McEnroe no podía parar. A su colega comentarista Ted Robinson, le explicó: “Este es uno de esos días en los que me siento con suerte por formar aunque sea una pequeña parte de esto que es en verdad un memorable, increíble partido.”
Así deberíamos sentirnos todos.
El marcador indica que Rafael Nadal derrotó a Roger Federer 6-4, 6-4, 6-7 (5), 6-7 (8), 9-7. Quizá los números son acertados, pero el marcador está equivocado en un aspecto crítico. “Derrotó” sugiere que hubo un perdedor. Bueno, en aquél día no hubo perdedores.
Ganó el tenis. Todos ganamos.
Espero que algún día hasta Federer esté de acuerdo. Creo que un día ¬quizá cuando rompa el récord de Grand Slams de Pete Sampras¬ lo estará.
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